Día del Flamenco

El Flamenco es una de nuestras manifestaciones culturales más destacadas, avalada por la UNESCO mediante la incorporación el día 16 de noviembre de 2010 al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía declarando dicho día como Día del Flamenco en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Orígenes del flamenco

El flamenco es un género musical español que se desarrolló en Andalucía, especialmente en zonas de Sevilla, Cádiz y Jerez de la Frontera, así como en algunas áreas de la Región de Murcia y Extremadura. Sus principales facetas son el cante, el toque y el baile, contando también con sus propias tradiciones y normas.

Historia del flamenco

Se cree que el género flamenco surgió a finales del siglo XVIII en ciudades y villas agrarias de la Baja Andalucía, destacando Jerez de la Frontera como primer vestigio escrito de este arte, aunque prácticamente no hay datos relativos a esas fechas y las manifestaciones de esta época son más propias de la escuela bolera que del flamenco. Existen hipótesis que apuntan a la influencia en el flamenco de tipos de baile provenientes del subcontinente indio —lugar de origen del pueblo gitano— como es el caso de la danza del kathak. El documental Gurumbé, canciones de tu memoria negra, muestra la influencia africana en los ritmos y coreografías del flamenco.

El flamenquismo, definido por la Real Academia Española como la «afición al arte y a las costumbres flamencas», es un cajón de sastre conceptual donde caben el cante flamenco y la afición a los toros, entre otros elementos castizos españoles. Estas costumbres fueron fuertemente atacadas por la generación del 98, siendo todos sus miembros «antiflamenquistas», a excepción de los hermanos Machado, pues Manuel y Antonio, al ser sevillanos e hijos del folclorista Demófilo, tenían una visión más compleja del asunto.

El mayor portaestandarte del antiflamenquismo fue el escritor madrileño Eugenio Noel, quien, en su juventud, había sido un casticista militante. Noel atribuyó al flamenco y la tauromaquia el origen de los males de España. A su entender, la ausencia de estas manifestaciones culturales en los modernos estados europeos parecía traducirse en un mayor desarrollo económico y social. Estas consideraciones hicieron que se estableciera durante décadas una grieta insalvable entre el flamenco y la mayor parte de la intelectualidad.

Entre 1920 y 1955 los espectáculos flamencos pasaron a ser celebrados en plazas de toros y teatros, bajo el nombre de «Ópera flamenca». Esta denominación era una estrategia económica de los promotores, pues la ópera solo tributaba el 3 % mientras que los espectáculos de variedades pagaban un 10 %. En esta época los espectáculos flamencos se extendieron por toda España y por las principales ciudades del mundo. El gran éxito social y comercial alcanzado por el flamenco en esta época eliminó de los escenarios algunos de los palos más antiguos y sobrios, en favor de aires más ligeros, como las cantiñas, los cantes de ida y vuelta y, sobre todo, los fandangos, de los que se crearon muchas versiones personales. La crítica purista atacó esa livianización de los cantes, así como el uso del falsete y el vulgar estilo gaitero.

A partir de la década de 1950 empezaron a publicarse abundantes estudios antropológicos y musicológicos sobre el flamenco. En 1954 Hispavox publicó la primera Antología del Cante Flamenco, grabación sonora que fue un gran revulsivo en su época, dominada por el cante orquestado y, en consecuencia, mistificado.

El flamenco se convirtió en uno de los símbolos de la identidad nacional española durante el franquismo, ya que el régimen supo apropiarse de un folclore tradicionalmente asociado con Andalucía para promover la unidad nacional y atraer al turismo, constituyendo lo que se denominó como nacional-flamenquismo. De ahí que el flamenco hubiera sido visto por mucho tiempo como un elemento reaccionario o retrógrado. A mediados de los 60 y hasta la transición comenzaron a aparecer cantaores que se oponían al régimen con el uso de letras reivindicativas.

En la década de 1970, en España se respiraban aires de cambio social y político, y la sociedad española ya estaba bastante influida por diversos estilos musicales venidos del resto de Europa y de los Estados Unidos. Asimismo existían numerosos cantaores que habían crecido escuchando a Antonio Mairena, Pepe Marchena y Manolo Caracol. La combinación de ambos factores desembocó en un período revolucionario llamado Fusión Flamenca.

En los años 1980 surgió una nueva generación de artistas flamencos que ya han recibido la influencia de Camarón, Paco de Lucía, Morente, etc. Estos artistas tenían un mayor interés por la música popular urbana que en aquellos años estaba renovando el panorama musical español, era la época de la Movida madrileña. Entre ellos destacan Pata Negra, que fusionaron el flamenco con el blues y el rock, Ketama, o La Barbería del Sur de inspiración pop y cubana y Ray Heredia, creador de un universo musical propio donde el flamenco ocupa un lugar central.

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